Las familias de los diez mineros atrapados en la localidad de Sabinas, Coahuila, en el norte del país, han pedido este sábado ayuda e intervención de servicios de rescate extranjeros y han criticado la actuación de las autoridades mexicanas.

Los representantes de las familias, en una conferencia de prensa, han señalado la lentitud de los trabajos de rescate, por la falta de avances desde que colapsó la mina hace diez días.

«La autoridad nos dice que nos esperemos, que falta mucho, que falta poco, nosotros lo que queremos es ayuda, que nos ayuden ya sea por el extranjero o donde se pueda, pero tratar de sacar a los familiares», ha afirmado el hermano de uno del minero Margarito Rodríguez Palomares, Gabriel, en declaraciones recogidas por el periódico ‘El Sol de México’.

De igual manera se ha expresado una esposa de uno de los mineros:

Si ellos no pueden, queremos ayuda de otra parte (extranjero)», al tiempo que ha exigido que asista al lugar de los hechos el presidente del país, Andrés Manuel López Obrador.

Asimismo, los presentes han criticado que las imágenes que se publican en redes sociales son para hacer alarde de supuestos avances del rescate que ponen en duda.

«Son mentiras. Dicen que están trabajando, pero realmente si los dejaran entrar (a los medios de comunicación) vieran que no se está trabajando, ellos nada más toman una foto y se van y publican que se está trabajando, pero en realidad no hay nadie trabajando ahí, los que están trabajando son familiares o amigos», ha denunciado otro familiar, Claudio Mireles, en declaraciones recogidas por el citado medio.

Así, ha indicado que los servicios de rescate apagan las bombas, por lo que el nivel del agua sube cada día. «Lo que quieren hacer es que el tiempo vaya pasando y se haga menos la esperanza, ya van 11 días y para la mitad ya debió haber estado el trabajo hecho», ha lamentado.

La coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, ha reconocido que los trabajos de rescate se han encontrado con dificultades que retrasan el ingreso a los pozos, como la suspensión de las labores por una tormenta eléctrica el viernes o el aborto de la evacuación por el posible peligro de colapso dos días antes.

No obstante, Velázquez Alzúa ha negado que las labores –como el bombeo– hayan disminuido su intensidad, tal y como han denunciado los familiares de los mineros.

Por Staff

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