Conocido como el “Triángulo de la Extorsión” en Morelos, los dueños de balnearios, restaurantes y centros botaneros en Alpuyeca, Coatetelco, Mazatepec, Xoxocotla –donde en enero último asesinaron al alcalde Benjamín López Palacios–, Tetecala y Coatlán del Río padecen desde el año pasado casos graves de amenazas y cobro de piso de parte del crimen organizado. En entrevista, empresarios y funcionarios locales denuncian que están perdidos y abandonados por el gobernador Cuauhtémoc Blanco y por las autoridades federales.

Las recientes vacaciones de Semana Santa exhibieron la complicada situación que padecen los pequeños empresarios del ramo restaurantero en Morelos. Todos los locales de los lugares más concurridos, como Temixco o los que se encuentran en los alrededores de la Laguna de Tequesquitengo pagaron a la delincuencia organizada 10% de sus ingresos generados en los días de asueto.

“Estamos a merced de ellos, aquí no hay autoridad. El gobernador Cuauhtémoc Blanco anda en lo suyo y los propios policías estatales y municipales les tienen miedo (a los criminales). Ni modo, no hay de otra: o pagamos o nos matan”, denuncia “Roberto”, una persona que así pidió ser identificada y quien es propietaria de una palapa en Tequesquitengo.

En aquella zona nadie está exento de pagar “derecho de piso”. De acuerdo con el más reciente reporte de las autoridades federales, en la zona sur de Morelos operan cuatro grupos delictivos: Los Rojos, Los Ardillos, un grupo remanente de La Familia y el Cártel Jalisco Nueva ­Generación.

Esta última organización es la más violenta, despoja de sus ingresos a los establecimientos ubicados en los municipios del llamado “Triángulo de la Extorsión”, un corredor que comienza en el municipio de Alpuyeca, atraviesa Coatetelco, Mazatepec, Xoxocotla –donde en enero último asesinaron al alcalde Benjamín López Palacios por negarse a pagar– y Tetecala, y termina en Coatlán del Río.

Toma máximo 20 minutos transitar este corredor para llegar de Morelos al Estado de México (en los municipios de Ocuilan, Chalma y Malinalco) y también conecta a la entidad con Guerrero (Cacahuamilpa, Taxco e Iguala).

Pese a ser un paso estratégico, no hay presencia de la Guardia Nacional.

El mismo corredor está repleto de balnearios, albercas y centros “botaneros”, lugares que son el escaparate perfecto para los habitantes del sector y turistas de la Ciudad de México, quienes llegan a mitigar el calor de la primavera que ronda los 40 grados centígrados en estas fechas.

“El problema (de la extorsión) se agudizó desde el año pasado. No hubo gente por la pandemia, y ahora que todo se reactivó resulta que le tenemos que dar dinero a los mañosos. No es justo, no se vale porque no nos dejan nada y apenas nos estamos reponiendo”, comentó “Gabino”, administrador de un balneario en ­Mazatepec.

Los alcaldes tampoco se han salvado de las extorsiones y viven con miedo. Cada uno de los seis municipios de Morelos que forman este corredor está subyugado; pagan entre 50 y 80 mil pesos mensuales a cambio de que no les hagan daño. O, de lo contrario, los grupos delictivos les recuerdan lo sucedido en Xoxocotla a principios de 2022, cuando ni siquiera los policías municipales pudieron proteger al alcalde Benjamín López Palacios.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2374 del semanario Proceso, cuya versión digital puedes adquirir aquí.

Por Staff

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